La autorización municipal para el derribo de siete edificios en la calle Beneficencia ha permitido conocer la intención de la Generalitat acerca de las futuras obras de ampliación del IVAM. La primera fase consistirá en la excavación de dos plantas de sótano, la apertura de una gran plaza y la construcción de un edificio acristalado en la parte próxima a Na Jordana. La idea, según el documento firmado por el arquitecto José María Tomás, es hacer un «cerramiento de vidrio serigrafiado que sigue siempre una misma modulación, pasando por delante de los forjados».
El profesional valenciano colabora con el despacho Sanaa, de los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, autores de la famosa «piel de acero» prevista para la última fase de las obras.
El inmueble acristalado tendrá la misma altura que el actual museo y permitirá dejar espacios libres para salas de exposiciones y otras estancias dirigidas al público. Colocado sobre una plataforma en altura, incluye escaleras y rampas desde las calles Beneficencia y Na Jordana, al igual que la plaza.
La demolición de las fincas todavía no está contratada y afecta a edificios desalojados hace más de un año. Sobre las dos plantas de sótano, el inferior acogerá instalaciones del museo, mientras que el más cercano a la cota de la calle reservará espacio para almacenes y muelles de carga y descarga.
El concejal socialista Vicente González Móstoles fue ayer muy crítico con el presupuesto. Tras la comisión de Urbanismo dijo que los 21 millones de euros es una cantidad «excesiva» que supone un coste de 4.300 euros el metro cuadrado. «Además, no existe ese presupuesto en la Generalitat», por lo que puso en duda que se vaya a acometer a corto plazo.
El IVAM abrió sus puertas en 1989 y se ha beneficiado de distintas remodelaciones en 1991, dos años después y en 1998, cuando se acometió una reforma significativa al añadirse una galería nueva sobre la terraza y un bloque de oficinas en la parte sureste.
La construcción del edificio acristalado irá seguida de la ampliación del edificio actual, indicaron fuentes de la Conselleria de Cultura. Para el final se deja el cubrimiento de todo el conjunto con estructura de acera agujereada.
Esta «piel» funcionará como un filtro transformando los vientos fuertes en suaves brisas, según la documentación colgada en la web del museo. Según sus autores, protegerá a los visitantes y las obras de arte de la acción directa del sol, con un filtro que transforma «la luz directa en un ambiente luminoso».
Otra de las ventajas es que permitirá crear un jardín de esculturas protegido. Las figuraciones virtuales muestran que no impedirá la visión de los edificios desde la calle. Será, cuando la Generalitat logre la financiación, una de las obras más singulares de Valencia, capaz de ser un reclamo turístico.


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