El Comité de Regatas ofreció a los dos sindicatos hace un mes poder subir a un representante en su barco. Harold Bennett y su equipo se han preocupado siempre por transmitir una imagen de absoluta imparcialidad en esta competición y, por ello, vertebraron tal posibilidad. Los dos equipos aceptaron.
Ayer, en la primera de las regatas de esta Copa América, un representante de cada equipo se subió al catamarán en el que trabaja Bennett. Por Alinghi estuvo su abogado Lucien Masmejan, mientras que el BMW Oracle envió a su portavoz, Tom Ehman.
La condición de ambos es la de observadores de la labor del Comité. «Nosotros estamos ahí para ver el trabajo que realiza pero no tenemos ningún tipo de decisión. Harold habla con los dos barcos y las decisiones las toma después de hablar con ellos». Ehman ha estado en todas las conversaciones y juicios y cree que ha sido «una muy buena medida» la de invitar a las dos partes. Lo que ocurre es que ninguno de ellos tiene la capacidad para comunicar nada a su barco. Ambos, Masmejan y el representante americano, deben tener un comportamiento semejante al de los monos de Gibraltar: ver, oír y callar.






